Practicantes Del Perdón
25 Septiembre
Qué triste y deprimente es ver personas que viven en ciertas depresiones o amarguras, las cuales les llevan a un vacío, que no saben cómo llenar, y más aún les quitan muchas bendiciones que Dios ya ha preparado para ellos, pero les falta hacer algo sumamente necesario.
¿Sabe a lo que me refiero? Dos Cosas Vitales Y Cruciales:
- Perdonar Las Ofensas Y Heridas Que Les Han Hecho.
- Pedir Perdón Por Las Heridas Y Ofensas Que Hayan Hecho.
Solo hasta que se reconoce el error cometido, se reflexiona, y entonces se perdona o se pide perdón de forma sincera, el hombre o la mujer es libre de ataduras, de amarguras, de depresiones, incluso de enfermedades, y puede experimentar el Poder Maravilloso que tiene el Perdón.
Iglesia de Cristo: Practiquemos El Perdón Hoy Y Mañana También, Ya Que Para Vivir Una Vida Plena, Y Llena De Abundancia, Se Necesita PERDONAR Y PEDIR PERDÓN.
21 Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete?
22 Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete.
23 Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos.
24 Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos
25 A éste, como no pudo pagar, ordenó su señor venderle, y a su mujer e hijos, y todo lo que tenía, para que se le pagase la deuda.
26 Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.
27 El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda.
28 Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y asiendo de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que me debes.
29 Entonces su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.
30 Mas él no quiso, sino fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase la deuda.
31 Viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y fueron y refirieron a su señor todo lo que había pasado.
32 Entonces, llamándole su señor, le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste.
33 ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti?
34 Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía.
35 Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas.
Mateo 18:21-35
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