30 Abril
Uno de los nombres mas comunes y mas puestos a las mujeres, aunque hay uno que otro hombre que tambien lo tiene, y que creo que esta en la mayor cantidad de actas de nacimiento en la historia, es este, el de María. Ya que la Biblia menciona a una Maria que fue altamente favorecida por Dios, al ser escogida para llevar en su vientre al Salvador del mundo, a CRISTO, ya que JESUS fue el Salvador tambien de Maria, la Biblia dice: San Lucas 1:45-47
Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirá lo que le fue dicho de parte del Señor.
Entonces María dijo: Engrandece mi alma al Señor;
Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.
Que privilegio haber sido escogida por el Señor. Ahora yo le quiero hablar de otra Maria que menciona la Biblia, una mujer que tenía sus convicciones firmes, y que fueron determinantes sus actos, ya qué en una ocasión derramó un costoso perfume de nardo puro en los pies del Maestro. Ahora ¿Amaría María a Jesus? ¡Claro que si! Ella tuvo el privilegio de ungir los pies de Cristo con este perfume que en aquel tiempo valía 300 denarios, lo que eran 300 días de salario de un obrero, ósea actualmente unos $19,500 pesos. ¿Que le parece? ¿Ha comprado usted un perfume de este precio? Estoy seguro que no, ni los más finos valen esta cantidad. Por lo tanto María experimentó el privilegio mas grande que puede tener una persona, porque todos sabemos que hemos sido ungidos por el Señor cuando nos rendimos a El y anhelamos el toque de su Santo Espíritu, pero...¿que un hijo de Dios, pueda ungir al Señor? Hermanos Amados sigamos el ejemplo de María, y Adoremos a Jesus postrados a sus pies, y sobre todo que nuestra vida sea ese perfume de olor fragante al que Vive para Siempre. 2 Corintios 2:15,16
Porque para Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden;
a éstos ciertamente olor de muerte para muerte, y a aquéllos olor de vida para vida. Y para estas cosas, ¿quién es suficiente?
Así es que hay mucho porque agradecerle al Señor, y humillarnos a sus pies ungiéndolos con nuestra propia vida.
Que Dios les Bendiga hoy y siempre.