En La Cima De La Montaña
25 Abril
Hace tiempo un hombre decidido en escalar una montaña, se preparó bien, juntó su equipo de alpinista y se fue en busca de su sueño.
El viaje a pie a la montaña fue agotador, pero él se mantuvo entusiasta y contento, cuando empezó a escalar se sentía tan animado y seguro de sí mismo que se la pasó cantando mientras hacía el esfuerzo poniendo un pie en una pequeña saliente y sus manos en unas grandes rocas, no había porque estar triste o sin ánimo alguno.
Pasan las horas y el hombre con gran optimismo pensaba: me falta poco, ya quiero alcanzar la cima, igual no paraba de cantar mientras el sol lo fatigaba más y lo hacía sudar a chorros, bien pues estaba por alcanzarlo, solo le faltaba el último esfuerzo, así que todavía contento apoyó sus dos pies y ¡Lo había conseguido! ¡Había llegado a la cima! Pero al levantar sus brazos en señal de satisfacción, le invadió algo muy extraño y pensó: ¡Qué! ¿Esto es todo? Yo esperaba más.....y cuando todos pensábamos que el final feliz había llegado, no fue así, porque el alpinista cayó en un desánimo total; que muy enojado se dijo: Qué chiste tuvo esto......no me gustó nada......es más yo tengo una fuerza mayor como para escalar una montaña veinte veces más alta.
Ahora todos queremos saber ¿A dónde se fue el ánimo y la alegría que sentía hace unos momentos? ¿Alguien sabe?
La cima para él no representó nada, es más lo hizo desanimarse, pero por un detalle: Se sintió autosuficiente y no estuvo conforme con "esa montaña"
Acaso el panorama no hubiera cambiado si el hombre estando en la cima dijera: vaya que bien se siente, gracias Dios por las fuerzas que me diste hoy, ahora me voy a preparar más para mañana escalar una montaña más alta.
¿Y nosotros cómo actuamos cuando el desánimo se quiere apoderar de nosotros?
Sea cual sea el motivo el desánimo nunca será justificable.
4 Después partieron del monte de Hor, camino del Mar Rojo, para rodear la tierra de Edom; y se desanimó el pueblo por el camino.
5 Y habló el pueblo contra Dios y contra Moisés: ¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para que muramos en este desierto? Pues no hay pan ni agua, y nuestra alma tiene fastidio de este pan tan liviano.
6 Y Jehová envió entre el pueblo serpientes ardientes, que mordían al pueblo; y murió mucho pueblo de Israel.
7 Entonces el pueblo vino a Moisés y dijo: Hemos pecado por haber hablado contra Jehová, y contra ti; ruega a Jehová que quite de nosotros estas serpientes. Y Moisés oró por el pueblo.
8 Y Jehová dijo a Moisés: Hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre una asta; y cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, vivirá.
9 Y Moisés hizo una serpiente de bronce, y la puso sobre una asta; y cuando alguna serpiente mordía a alguno, miraba a la serpiente de bronce, y vivía.
Números 21:4-9
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