Caminando
A Ningún Lado
11 Marzo
Una vez me encontraba en las calles de
Francisco I Madero en un Ford Fiesta 2001, allá por el año 2006 y había estado lloviendo fuerte, pues
en una calle habían varios baches y mucho lodo alrededor, recuerdo que se me hizo
fácil pasar con el carro en esa calle, cuando de pronto cae el carro en un pozo
grande y pensé ahorita lo saco, entonces aceleré y las llantas traseras solo
giraban sin avance alguno, fue entonces que tuve que pedir ayuda, lo bueno es
que ya estaba cerca de la casa del Pastor a donde me dirigía, y él llegó y
subió al carro, mientras yo trataba de empujarlo, ahora que viene a mi mente
esta experiencia, y este día Dios me lo recordó, para esta reflexión, porque
pude ver cómo una llanta giraba tan rápido y solo se patinaba con el lodo tan
espeso que había, pero no avanzaba nada. ¿Cuántas veces nuestra vida da vueltas
y vueltas sin llegar a nada? ¿Cuántas veces nuestras actividades cotidianas
giran y giran como una llanta en el lodo, y sin embargo no vamos a ningún lado?
O tratamos de hacer tantas cosas a la vez, pero no llegamos a ninguna parte, es
decir no hay un objetivo para las cosas que hacemos y que según tratamos de
hacerlas bien. Mis hermanos Dios quiere ver resultados en lo que hacemos, como
Sus hijos si estamos en un ministerio, debemos dar fruto allí para la Gloria de
Dios, y no tratar de ir rápido, sino tratar de llegar, pero llegar con buenas
cuentas a nuestro Patrón: El Señor Jesucristo ¿Está de acuerdo conmigo?
Bien, de seguro querrá saber qué pasó con
mi carro atascado, pues si a Usted le llega a pasar lo mismo, basta con meter
una tabla frente a la llanta y acelerar, la tracción hará lo propio y entonces
saldrá de ese pozo, ah pero eso sí todo lleno de lodo, como pasó conmigo.
21 ¿Pero qué fruto teníais de aquellas
cosas de las cuales ahora os avergonzáis? Porque el fin de ellas es muerte.
22 Más ahora que habéis sido libertados
del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación,
y como fin, la vida eterna.
Romanos 6:21,22
12 No que lo haya alcanzado ya, ni que ya
sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui
también asido por Cristo Jesús.
13 Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo
ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y
extendiéndome a lo que está delante,
14 prosigo a la meta, al premio del
supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Filipenses 3:12-14
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