Una Madre Y Su Hijo
20 Febrero
En una ocasión una
madre y su hijo, caminaban por un mercado, después de haber comprado algo de
despensa, cuando de pronto un hombre con capucha avienta a la madre y toma al
niño a la fuerza, para luego perderse entre la multitud, La madre confundida
grita por ayuda, pero nadie hace nada, los días pasan y no hay respuesta, no se
sabe nada del niño, la madre vive momentos de angustia y de una dolorosa
incertidumbre, que le provocan un derrame, al grado de perder la vista, y
desesperada sale como puede a la calle y le pide a Dios con todas sus fuerzas
¡¡Dios Mío Ayúdame Por Favor!! ¡¡No Me Desampares!! Cerca de ahí caminaba un
joven que había oído sus gritos, le pone la mano en su hombro y le dice: Señora
no grite más, Dios tiene un plan grande para usted, además de que la ama mucho,
ella contesta ¡No lo creo! ¡No sabe lo que me pasa! el joven le responde ¡Dios
Todo Lo Sabe! Ahora mismo voy a orar por usted ¿me permite? La madre llorando
le dice: ¡Pídele a Dios que me ayude a encontrar a mi hijo!!! El joven hace la
oración y la lleva a una Iglesia cristiana, la madre se reconcilia con el Señor
y se convierte en una verdadera hija de Dios, en una guerrera y fiel cristiana.
Pasan muchos años y
ella con su discapacidad visual, no para de hablarles a los demás del Amor de
Cristo, y a predicar su palabra, ya que ella tiene la seguridad de que su hijo
está en algún lugar a salvo.
Fue entonces que un día
en un culto en la Iglesia, ella llorando en el altar, con dolor en su corazón,
le entrega a su hijo al Señor, y le da gracias por el tiempo que ella lo tuvo.
Al final de la reunión,
el Pastor le dice que le habían juntado una ofrenda para la operación de sus
ojos, y que el hospital estaba a solo unas cuadras de la Iglesia, ella todavía
llorando les da las gracias a los Pastores, y al siguiente culto le agradece a
Dios públicamente y a los hermanos de la Iglesia.
Pues llega el día de la
operación, y enseguida una enfermera se le acerca
Muy avergonzada y le
dice: señora siento mucho decirle que en este momento no tenemos a ningún
doctor disponible, no sé porque le agendaron este día, discúlpenos, de veras.
Ella se pone de pie y con voz alta dice: Señor estoy en tus manos tú sabes lo
que haces, cuando ya se disponía a salir, aparece el director del hospital muy
asombrado y la detiene, al tiempo que le dice: señora, hace unos momentos llegó
y sé presentó un doctor que es oftalmólogo, diciéndome que había recibido un
mensaje urgente de este hospital, y que debía presentarse hoy a esta hora, solo
que yo nunca le mandé ese mensaje, y eso no es todo, él viene desde España y
dice que está listo para operarla, ¿Usted qué dice? Ella siente una paz
inexplicable y le dice al director, pues yo también estoy lista, llévenme por
favor al quirófano.
Fue entonces que
sucedió algo maravilloso, cuando el doctor la estaba operando se le vinieron
recuerdos de su niñez, de cómo había sido amado por su madre, y eso lo motivó
para ser agradecido con Dios, por ese tiempo, pasan las horas y la operación
termina muy bien.
Después de su
recuperación, el mismo doctor se le acerca para quitarle el vendaje de sus ojos
y ver el resultado...... Y Entonces, la madre estaba conteniéndose en no
gritar, hasta verse cara a cara, llega el momento y el doctor la ve, y ella
igual, al tiempo que grita con mucho gozo ¡¡GRACIAS MI SEÑOR, POR TRAERME A MI
HIJO!! Y Él responde ¡¡Mamá eres tú!! ¡¡No Lo Puedo Creer!! Los dos se abrazan
con tanta felicidad, que él le cuenta todo lo de su vida, desde que los
separaron, que él había vivido con una familia de dinero, y que le habían
pagado su carrera, pero que ahora estaban en la cárcel, por haber comprado
varios niños en el pasado, y que él ahora vivía solo en un departamento ya
siendo doctor, pero su lugar ya no era allá, sino aquí con la mujer que le dio
la vida.
Escucha, oh Jehová, mi
oración, Y está atento a la voz de mis ruegos.
En el día de mi
angustia te llamaré, Porque tú me respondes.
Salmo 86:6.7
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